Mostrando entradas con la etiqueta pérdida gestacional. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pérdida gestacional. Mostrar todas las entradas

sábado, 20 de abril de 2013

El duelo terminó

Ha pasado un año desde la pérdida de mi hija, este blog junto con el foro de SUA (superando un aborto) han sido mi terapia, he llorado, he reído, he plasmado mis dudas y temores mas profundos aquí...
He contado mi historia por si algún día decidía compartirla un poco mas allá pensando también en si mas tarde a alguien le pudiese servir.

Por este tiempo la muerte de el bebe que esperábamos ha colmado mi vida, he cambiado como mujer y he crecido como persona, me he tomado mi tiempo, he vivido mi duelo.

Y se que ha llegado el momento de decir adiós, que estoy lista, siento que no debo seguir en este punto, ya me aportó...ya dolió, y si, YA PASO.

Nunca olvidaré, pero no puedo quedarme aquí mas tiempo, debo saltar a la última piedrecita del rio y tocar orilla, me espera un bosque entero lleno de todo, lleno de vida.

 EL DUELO TERMINÓ.

lunes, 1 de abril de 2013

Fue una putada que te fueras.

Mañana se cumple un añito desde que nuestra querida Gabriela se marchase, sentimientos que vuelven a removerse hasta producir dolor dulce en las entrañas al echarte de menos sabiendo que nunca te fuiste del todo. Ojala hubiese sido de otro modo, ojala tu plan hubiese contemplado el quedarte con nosotros, sería maravilloso verte ahora dar tus primeros pasos...pero los pasos los hemos tenido que dar nosotros, pasos gigantescos para no perdernos en la amargura tan grande que dejaste. Duele y ahoga el vació, ese que por fin se que nadie ni nada llenará jamás, prefiero pronunciar tu nombre para creerte mas cerca. Un año lleno de días, de levantar la cabeza, de crecer, de sentirme mas grande, mas buena, a hecho falta un año entero para que llegase este día y me diese cuenta que el camino recorrido a sido ir arrastrándome, que no hubo cambios en mi, al menos no que mereciesen la pena, que todo sigue igual y que realmente fue una putada que te fueras. Mi pequeña luna, hoy me falla la fe, no estoy mas triste que cualquier otro día, ni siquiera estoy enfadada pero deja que hoy te añore, deja que me pierda en el que podría haber sido tu olor un instante, deja que recuerde tus manos e intente agarrarlas para sentir tu ternura, deja me imaginar tus labios pronunciando ¨mamá¨... hemos pasado la tarde moldeando arcilla, tu hermano te ha hecho unos corazones y estrellas preciosos, les ha hecho un agujerito por si te apetece colgarte lo del pelo, a dicho que sino puedes colocarlo en tu nube cuando sea navidad, así será la mas brillante de todas, me ha preguntado como ibas a saber que te habíamos hecho unos regalos, como íbamos a mandártelos, vaya lecciones tenías guardadas para el... Gabriela, Gabriela, Gabriela...mi niña. Quizás se termine una etapa, quizás debamos despedirnos un poquito mas desde hoy...vamos pequeña, soltemos nuestras manos, te dejo libre, te dejo ir, vuela por fin, hazlo grande y bonito, recuerda mi esencia para que puedas reconocerme fuera, seré la que te mira y sonríe, la que te espera en un abrazo que jamás terminara. 2 de abril de 2013...un año desde que tu corazón dejo de latir dentro de mi.

lunes, 4 de marzo de 2013

soñe con ella...

Estaba en un hospital, todo se precipitaba al igual que pasó en realidad, corría con mi hija entra las piernas buscando como una loba un lugar tranquilo donde acostarme y poder verla con tranquilidad, solas ella y yo.

 Era un pasillo lleno de puertas, pero en todas ellas había una mujer que acababa de dar a luz o estaba a punto, abro una de las puertas, un pequeño cuarto, está vacío, con puertas a los dos lados, quiero cerrarlas para asegurarme que nadie entrará, aparece mi marido,también el me molesta, quiero estar sola. Empiezo a impacientarme necesito ver el cuerpo de la niña, salgo...intento robar a alguna de las mamás una toalla, una manta, necesito donde poner el cuerpo de mi bebe, finalmente encuentro una mantita rosa, preciosa, no me preocupa que esté destinada a arropar a otro, la cojo y corro de nuevo a mi guarida...

Por fin puedo bajarme la ropa y acabar de parir el cuerpo sin vida de mi hija, sin dolor, como fue en realidad... hay mucha sangre, cojo su pequeño cuerpo, es blandito, casi no tiene consistencia alguna, lo dejo con cuidado en la mantita y lo contemplo...es perfecto, puedo verla, olerla y saber que era real...

 Mi marido entra, la niña abre los ojos, esta viva!! no sabemos que hacer, si llamar un médico o irnos a casa, ¨va a morir¨ dice mi marido, entonces...vámonos a casa, entre los dos volvemos a coger ese pequeño cuerpo escurridizo, frágil, desnudo, precioso, lo pongo sobre mi pecho, debajo de la ropa y salimos de allí, nadie nos mira, intentamos disimular, por fin podemos volver a casa con nuestra pequeña... _________________

Porque nadie mejor que una misma sabe lo que necesita, pude ver a mi niña...

Han pasado mas de 7 meses desde que parí a mi hija muerta.

 Preparé para cuando llegase ese momento todo lo que estuvo en mi mano, quise a pesar de todo tener un parto del que poder renacer, darle una despedida digna a mi pequeña, me informé hasta la saciedad de todas las opciones, de todas las posibilidades, tenía claro que quería sostenerla en mis brazos una vez muerta y fuera de mi cuerpo, hasta preparé alguna prenda especial, quería fotografiarla...guardarla para siempre en mi recuerdo, tener algo suyo que me recordase que efectivamente estuvo aquí, que no lo soñé.

Se me olvido no perder la conciencia de que al final, las cosas no tienen porque ser como esperas, se me olvido reconocer que no controlamos a penas una pequeña parte de nuestras vidas. Sabéis que finalmente no fue como habíamos esperado, el pequeño cuerpecito de mi niña había sufrido demasiado y bueno...a vista de expertos no era ¨apto¨ para recibir caricias. Tuve muchas dudas, hasta el último momento pensé en bajar y poder verlo, pedí en repetidas ocasiones que me explicasen su estado, me convencí a mi misma de que era mejor dejarlo así, no verla, y si...no dudo en que fuese lo mejor entonces, también yo había sufrido demasiado y las expectativas que me había forjado no correspondían con la realidad, y eso que ya de por sí eran duras. Lo dejé estar y la dejé ir, sentí además que no era ese cuerpecito lo realmente importante, ELLA era mucho mas y seguiría siéndolo para siempre.

 Ha pasado el tiempo... Estoy fuerte, ya no duele tanto...guardo el recuerdo y sobre todo una experiencia que me ha hecho mas fuerte y mas persona, le estoy agradecida a la vida porque no hubiese aprendido esta lección de ninguna otra manera y me siento como después de un gran dolor de cabeza, porque sabía que tenía que pasar por aquí y ya he pasado, porque ya ha dejado de doler, ya no me siento pequeñita ni desgraciada y le doy gracias a mi pequeña, que nos eligió a nosotros para seguir trazando también su camino,  con su vuelo nos ha dado alas a nosotros.

 Ahora necesitaba ponerle una imagen a lo que sucedió, saber que tenía forma humana, contemplar cada uno de los detalles que formaban ese cuerpo tan pequeñito y tan perfecto e imperfecto a la vez, necesitaba verla ahora, desde la distancia, desde la serenidad y la fortaleza que hace unos meses no tenía.

 Me ha costado muchos viajes a anatomía patológica, me he ido encontrando incansablemente con profesionales que aunque con buena voluntad, han querido protegerme de algo ¨tan desagradable¨, me han dicho tantas cosas...no puedo creer que sea la única persona en 20 años que haya ido con esa petición, me han mirado asombrados, algunas veces he sentido cierta compasión en sus miradas...lo se, tengo un aspecto débil y pequeñito, quizás pensaron que estaba loca. Pero soy perseverante y nadie mejor que una misma sabe lo que necesita.

Gracias a mi cabezonería, por fin pude ver sus fotos...  no hay nada de lo que hablan, no veo vísceras  no veo fealdad, contemplo sus manitas, pequeñas...sus piernitas regordetas y sus pies, cuento sus deditos...veo sus labios y su naricilla, es parecida a la de su hermano, la contemplo en su plenitud...respiro hondo, no siento tristeza, no lloro...siento calma porque veo que es real, que fue verdad que estuvo aquí. Noto alguien detrás de mis espalda, como en otras muchas ocasiones.
Quizás ella también tenía miedo de como me lo iba a tomar, de la impresión que me iba a causar lo que quedo tras su marcha... pues eras preciosa Gabriela, tan pequeñita y tan mía,¡¡Mi hija!!

 No puedo acabar de otro modo...TE QUIERO MUCHO PEQUEÑINA, gracias por estar ahí...ya te lo dijo mamá en su día, reponte, tomate el tiempo que necesites para curar tus heridas, esas que no pudiste soltar la otra vez...y si debe de ser así, aquí te estaremos esperando, con la misma ilusión que la primera vez.

Pero ahora, vuela alto, vuela grande... mi hada, sigue tu camino, yo seguiré el mio, ese que un día fue nuestro.

sábado, 2 de marzo de 2013

Pequeño, así y ahora no me vienes bien.

Lo se, me prometí hace tiempo que nunca jamás juzgaría las decisiones de los demás, me convencí de que no era justo, cada cual tienes sus propias circunstancias que en primer lugar no conocemos. No lo puedo evitar, callo en voz alta pero mi voz bajita, la que resuena dentro me repite lo mismo una y otra vez... Antes del embarazo de mi pequeña, el tema del aborto había salido en varias conversaciones, es un tema que desgraciadamente se trata a menudo, la mayoría de veces por personas que no se han visto en esa tesitura de tener que decidir, siempre se habla demasiado alegremente, empiezas a escuchar y lo peor...a pronunciar, frases como ¨yo tengo muy claro que si me tocase...bla, bla, bla¨ y si, solemos utilizar esa forma verbal, que denota que ni por asomo pensamos que vaya a suceder nos , es algo que pasa desgraciadamente, y algunas veces incluso lo vivimos de cerca en forma de la amiga de mi prima o la hermana de mi compañera de trabajo, pero no a nosotras, nos jartamos de hablar de algo de lo que nos creemos exentas. Recuerdo que cuando hablaba del tema terminaba en casa sola, repasando la conversación y me reconocía a mi misma muchas mas dudas de las que me había atrevido a confesar. Un tiempo antes del embarazo de mi pequeña, conocí el caso de una mamá que decició interrumpir su embarazo practicamente llegado a término al conocer malformaciones graves en el, todavía sigo dando le vueltas,no se porque razón no dejo de pensar en el, en el niño que no nació, intento entender los motivos de sus papás pero los de verdad, no los que ya me han contado, y me repito como un mantra ¨no juzgues, no juzgues¨. Recuerdo que durante una conversación, esta mamá se justificaba diciendo cosas como: ¨que vida nos esperaba, somos jóvenes¨, ¨se le iban a reir en la escuela¨. Mas tarde en mas de una ocasión, hablamos del tema como algo que nos había pasado a las dos, pero no, ni por asomo el caso era similar, las dos tuvimos que tomar una terrible decisión pero una decisión distinta, yo la de interrumpir la vida de mi hija o esperar a que falleciese intrautero, y ella la de interrumpir la vida de su hijo o dejarlo vivir,su hijo podría ahora mismo estar vivo, y no lo está, no lo está porque no iba a ser un niño como los demás...me gustaría entrar por un pequeño hueco del alma de estos padres para saber cuanto les sigue doliendo su decisión, pero,¿Quien soy yo?, ¿Quien soy yo para decir que fueron crueles? Tengo una amiga con la que gasto este tipo de conversaciones, esta también con conocimiento de causa, tiene una niña con necesidades especiales, recuerdo una frase suya cuando yo esperaba (todavía con ilusión) a mi pequeña, ¨Cuando decides quedarte embarazada tienes que estar preparada para cualquier cosa.¨ Que sabia la frase y que sabia mi amiga aunque ella no lo sepa...Para cualquier cosa, preparada... Pero no suele ser así, con nuestra maravillosa pareja o sin ella, decidimos que a llegado el momento de aumentar la familia, vamos a por nuestro primer hijo o a por el hermanito, y lo mas que alcanzamos a ver como algo dado al azar es si será niño o niña o el color de su cabello, ¿Pero si nuestro querido hijo viene a rompernos todos los planes? y ¿Si la mochila que trae nuestro hijo querido, deseado y buscado pesa mas de lo que esperábamos? Es nuestra vida y por lo tanto tenemos derecho a decidir si nos viene bien ¿O no?¿ O no...? Buscamos un nuevo ser y llegó, todavía no le ha dado el sol en la cara pero lo cierto es que ya está aquí, ya existe, ya ES, y ¿Ahora que? ¿De verdad se puede cortar esa vida porque no es lo que teníamos previsto? y si es así, sin hablar de derechos legales, ¿De verdad se puede vivir con ello? Esas veces en las que me quedaba repasando en mi cabeza estás conversaciones, recuerdo que pensaba que había sido hipócrita diciendo que querría a mi hijo igual y lo aceptaría, y me reconocía a solas que por nada del mundo me gustaría tener un hijo diferente, ahora me doy cuenta que este no es el tema, ¡Nadie lo quiere!,!Nadie lo elegiría si pudiese!! El tema es otro, el tema es que ese hijo ya esta aquí y tu tienes el ¨derecho¨ a decidir si te lo quedas o lo matas, si, lo matas!! suena fuerte, pero es el término mas apropiado, estoy harta de leer y escribir la palabra interumpir, como si se tratase de un proceso que no dejas terminar. Lo entendí cuando llego Gabriela, en esos momentos en los que todavía fantaseábamos con la idea de que se hubiesen equivocado con el diagnóstico, en esos momentos todo lo hablado y opinado perdía su valor, ahí solo estaba nuestra hija y una familia dispuesta a hacerle la vida un poco mas fácil pese a sus grandes limitaciones, y...¿ Encantados? Pues no, por su puesto que no, no gustosos y aceptando sino furiosos y enfadados de todo lo que nos esperaba, pero sin otra opción, pues nuestra hija estaba ya aquí. Y no, no me pongo como ejemplo a seguir para tirar por tierra a los que decidieron lo contrario, la vida es muy larga y quizás vuelvo a verme en un situación parecida pero con otro final, solo pienso, solo me pregunto y os invito a reflexionar sobre ello y ha compartirlo conmigo si queréis...me pregunto si la ley nos limpia la conciencia, me pregunto si lo permitido es normal... No se, sigo dándole vueltas a la reflexión de mi amiga y pienso, si quizás estos hijos nuestros deberían mandarnos un email antes de encarnarse en nuestros vientres contándonos como van a ser, para poder darle al botoncito de: ME GUSTA o al de: PEQUEÑO, ASÍ Y AHORA NO ME VIENES BIEN...

miércoles, 23 de mayo de 2012

El adios de Gabriela, mi parto.

Mi hija resulto ser mas valiente que yo.

Al día siguiente cumplía la semana 26 de gestación, el miedo y la pena de tener que interrumpir el embarazo se había apoderado de mi esos días...

Dos días antes de nuestra consulta en Barcelona, donde pensábamos aclarar los riesgos de seguir adelante con la gestación, comprobé que la niña tenía un ritmo cardiaco distinto al habitual, no soy médico, simplemente puedo decir que iba demasiado rápido.

La noche antes de la consulta subí a preparar todo para el viaje, también la ropa de mi niño, que debía quedarse con la abuela, iba a ducharme...decidí primero escuchar de nuevo su corazón, tuve el fuerte presentimiento de que ya no lo escucharía, llevaba toda la tarde sintiéndome extraña, mas sola, sentía como Gabriela me abandonaba, un vació difícil de explicar.
Estuve algo mas de diez minutos intentando encontrar ese sonido...y rompí a llorar, Gabriela se había ido, había dejado de luchar, algo dentro de mi me dijo ¨era lo que querías, el final que esperabas¨ acaso alguien deseaba un final así? supongo que las opciones eran todas tremendamente crueles e injustas.

Nos fuimos al hospital para estar seguros, quisieron dejarme ingresada y empezar la inducción de parto enseguida, decidí irme a casa, como aquella otra noche horrible en la que descubrimos la terrible noticia, esta vez mas serena, volvía a necesitar pasar unas horas  con mi hijo, prepararme en todos los sentidos para la despedida física de mi pequeña.
Fue una noche que tampoco olvidare nunca, sabía que el cuerpecito de mi hija llacia dentro de mi sin vida, mi marido estaba destrozado, no podía dejar de llorar, Marco dormia, yo solamente acababa de preparar mi alma para lo que estaba a punto de vivir, pedí fuerzas y se me concedieron, se que no estaba sola.

Acudimos por la mañana, temprano, enseguida nos explicaron de que se trataba la inducción, nos avisaron de que seria un proceso largo, doloroso...hasta la noche no sucedería nada, quizás tendríamos que parar para descansar y empezar al día siguiente, irían poniéndome tandas de prostaglandinas para ir dilatando, mas o menos cada 3 horas. Me ingresaron en una habitación, mi marido y yo estábamos solos en ella, tuvieron la gran idea de ponerme en el pasillo de obstetricia, rodeada de recién paridas con sus bebes recién nacidos, sin parar de llorar...de vez en cuando se oía el registro de sus corazones, de esos que nacerían y seria abrazados por sus mamas, lo cierto es que...nada me afectaba ya, sabia a lo que iba, lo que podía esperar, lo que iba a suceder, estaba preparada para ello, solo pensaba en mi pequeña, su alma estaba presente, llena de ternura me daba fuerza.

Me puse la primera tanda de pastillas y me senté tranquila a leer un poco, mi marido tenia que hacer algunas gestiones, también salir a comer algo, lo anime a que se fuese entonces, confiaba en lo que me habían dicho, hasta la tarde noche no empezaría a notar nada, lo animé a que se fuese, tengo la experiencia del parto de mi hijo, fue costoso, largo, agotador, así que decidí meterme en la cama a descansar mientras pudiera para poder afrontar lo que vendría, no tenia ninguna molestia, todo estaba en calma todavía.

Vino una enfermera a ponerme una vía cerrada por si mas tarde necesitaba algún analgésico, al volverme hacia ella en la cama sentí un dolor brutal en la zona lumbar, no eran contracciones, solo un dolor agudo, fuerte, que no cesaba, la enfermera se fue y volvió con un analgésico, enseguida ese dolor se colocó también en el vientre.
Aun no era consiente pero el parto había comenzado, no habia hospital, no existia nada mas, solo un cuerpo abríendose y dos almas.
Nada mas irse volví a adoptar la postura en la que tan a gusto me estaba sintiendo, de lado, encojida, y el dolor desapareció, así que no le di importancia. de repente unos escalofríos exagerados me recorrían, no podía dejar de temblar, casi convulsionar, como pude mandé un mensaje a mi marido para que volviese enseguida, no tardo, le pedí que me diese calor, eso me alivio, pero cada pocos minutos esos escalofríos brutales volvían, nunca había sentido nada tan desagradable, la enfermera volvió a limpiar algo de sangre que había quedado por la vía, me dijo que era por las pastillas y se fue...sin mas.

Empecé a sentir contracciones, eran bastante seguidas e intensas, pero las soportaba bien, mas pensando en las horas que me quedaban por delante.
Entre unas y otras note como si una botella se descorchase dentro de mi y empecé a sangrar de forma muy abundante, le pedí a mi marido que me ayudase a llegar al baño, entre empapadores intentaba sostener al máximo, pero la hemorragia era muy abundante, fui dejando un reguero de sangre hasta el baño, allí empezaron a salir coagulos, Mi marido se asusto mucho y llamo a las enfermeras. Las auxiliares vinieron a cambiar las sabanas y una enfermera se asomó para decirme que era una buena señal, el proceso había empezado.
No se cuanto tardaron en hacer la cama, no aguantaba de pie, al contrario que en el parto de Marco, necesitaba acostarme, evadirme del mundo bajo las sabanas, acurrucada...
Miraba de reojo el reloj, las contracciones eran justo cada un minuto, una detrás de otra, cuando el segundero llegaba a las 6 la contracción empezaba, subía de intensidad y desaparecía justo cuando empezaba la siguiente.
 Estaba tranquila, no tenia miedo, tampoco sentía tristeza, solo paz, no se si esa paz provenía de las hormonas que mi cuerpo segregaba para soportar el parto, lo cierto es que esa atmósfera perduró durante toda la estancia en el hospital, sentía a Gabriela mas cerca que nunca, pero ahora no era yo quien la cuidaba a ella, era la pequeña quien volcaba toda su fuerza en mi, en mi cuerpo, era ella quien me guió durante todo el proceso, quien acariciaba mi frente.
Vino el ginecólogo, eran las 14:00h, me hizo un tacto, ¨ voy a tener que venir a mirarte a menudo, vas muy rápido¨, se fue, cerré los ojos, curiosamente sentí orgullo por lo bien que estaba ¨trabajando¨ mi cuerpo, empezaba a volver a confiar en el.
Las contracciones se habían parado de golpe con la visita del medico, no sentía ningún dolor, solo sueño, me dormí...era una sensación dulce, sentía a mi hija a mi lado, observándome, animándome, besándome entre sueños.
De vez en cuando abría los ojos y miraba a mi marido, recuerdo que le dije que todo se había parado, que ahora iría para largo, había pasado una hora, eran las 15:00h, sentí que volvía a sangrar de forma muy abundante, levante las sabanas, mi marido corrió a limpiarme, le pedí que me colocase compresas limpias...las contracciones habían vuelto, eran intensas, seguidas, abrí las piernas,tenía ganas de empujar, le dije a mi marido que iba a sangrar de nuevo,no estaba segura de lo que estaba pasando, una contracción brutal empujo fuerte mientras yo miraba expectante como mi cuerpo hacia el trabajo solo, note como el cuerpo de mi hija salía,si dolor resbalo hasta salir de mi cuerpo, las contracciones cesaron, sentía algo todavía dentro de mi vagina pero era incapaz de empujar, estaba paralizada, había mucha sangre, no podía ver nada con claridad, rápido vinieron las enfermeras y llamaron al médico, todo se transformo en pesadilla entonces las contracciones habían vuelto, me dijeron que lo había expulsado, me llevaban rápidamente al quirófano para alumbrar la placenta y hacer un legrado si era necesario, las contracciones volvieron con fuerza, pedí, suplique que me dejasen en la habitación a espera de que saliese la placenta, no me hicieron ningún caso.
Una celadora vino a por mi yse dispuso a subir la cama sin ninguna delicadeza, yo sabia que mi hija yacía entre mis piernas bajo las sabanas, quería protegerla, me sentí tremendamente aberrada por los pasillos, tapada con una sabana, con las piernas abiertas, entre contracciones, con el cuerpecito de mi pobre hija allí...como si no importase, abrieron las puertas de paritorios, en el fondo a las puertas del quirófano los médicos y demás personal me esperaban entre risas, risas que no cesaron hasta que no estuve allí mismo y me volví a mirarlos con ganas de mandarlos a la mierda.
Volvía a suplicar que no me sacaran de aquella cama, fue inútil, ¨allí con todo lleno de sangre era una marranada¨ me subieron a la mesa y sentí como me arrebataban a mi pequeña, que todavía la sentía unida a mi hasta ese momento, se la llevaron envuelta en un empapador, y se me rompió el alma...
Empuje, y salio la placenta, se había desprendido parcialmente, intentaron de forma manual extraer lo que quedaba, les pedía que dejasen a mi cuerpo hacer, que todavía tenia contracciones, querían acabar, desconozco si había o no motivo real para ello, ahora ya no importa.
No se si me dolían mas sus manos y su instrumental medico ahí, urgandome, o la rabia de verme allí puesta, con las piernas atadas, rodeada de gente,quería que dejasen de tocarme, que me dejasen en paz, estaba enfadada con cada uno de ellos...
Había que hacer legrado, la anestesista me puso epidural, había comido por lo que no podían anestesiar me de otra forma, ya sin dolor físico terminaron la faena.
Varias veces durante todo el proceso pedí al ginecólogo que me enseñase el cuerpo, el no se negó, solo me pedía que esperase un poco, que lo prepararía para que pudiese verlo bien, me lleno de alivio, todo lo que estaba sucediendo era lo que ya sabia que iba a suceder, solo necesita ver a mi hija, estuviese como estuviese, tocarla y despedirme de ella para sentirme bien.
cuando todo termino el medico se acerco a mi, me dije exactamente estas palabras ¨has pedido verlo, yo te lo enseño, pero quiero explicarte primero como esta, no voy a repetir aquí la terrible descripción que recibí, aquellas palabras cayeron en mi como cuchillos de hielo, respondí que no, que era mejor dejarlo así, con dudas, muchas dudas, no deje de mirar hacia donde estaba el pequeño cuerpo, deseaba verlo, pero a la vez sa´bia que no estaba preparada para aquello, eran las 16:00h.

Me recupere de la anestesia en otra sala y poco despues me llevaron de nuevo a mi habitación, encontré a mi marido por los pasillos, esperándome con los ojos empañados.
Todo había terminado, me sentía en paz.
Seguí dudando durante el resto del día y parte del siguiente, hasta mi alta medica, si ver el cuerpo de mi niña, así se lo hice saber a otro medico que vino a ver como me encontraba, me agarro el hombro y me dijo ¨hijica...ya has pasado demasiado, no lo hagas¨ aun así le pedí que me describiese como estaba, no era como verla, pero al menos podía hacerme una idea, tenia también la esperanza de que no fuese tan grave como lo que había relatado el medico anterior, la descripción fue las misma, seguimos charlando un rato del porque de su estado, me explico todo con detalle, en ese momento supe que no tenia opción, las cosas habían sido así, me convencí a mi misma que era solo un cuerpo, un cuerpo que había sufrido demasiado, ya no importaba, mi hija estaba ahí presente, inundaba la habitación, la hacia mas cálida, me llenaba a mi, por unos momentos fuimos una.

Abandonamos el hospital al día siguiente, solo sentía un incomodo dolor de espalda, nada mas.

Necesitaba ver a mi hijo, tocarlo, comprobar como la otra vez que el si era real...me sentía bien, todavía el vació no se había instaurado en mi, no era consciente aun de lo que había sucedido, mi hija todavía nos acompañaba, todavía la sentía a nuestro lado y lo que celebraba, como cualquier otra manera la compañía de mi hija.



Gabriela partio de mi vientre el 3 de abril de 2012 para vivir en mi corazón por siempre.

sábado, 31 de marzo de 2012

nuestros ultimos dias con Gabriela

Se que ha llegado el final, todavía no se como va a suceder, quizás el ¨idilio fin¨ en el que mi pequeña dejaba de luchar, se apagaba como una velita y yo no tenia que hacer nada mas que llorarla y parirla, no sea el que nos espera, nadie dijo que esto fuese a ser fácil, prometía desde el principio ser un camino agrio, triste, duro, pero creí que iba a poder salirme por la tangente y no decidir.

Quiero a mi hija, la siento dentro de mi y me muero de pena por mi y por ella, pero no puedo cambiar la realidad, mi hija no vivirá, muchas veces en silencio he deseado que dejase de luchar, que se dejaras ir,espero que me perdone por ello,hija... los adultos somos así.

Han pasado siete semanas desde el diagnostico, nadie pensó que fueramos a llegar hasta aquí, ni siquiera yo, no me arrepiento del camino recorrido, volvería a caminarlo junto a ella, pero de alguna manera siento que ha llegado el final de nuestro viaje.
Me senté sola, aprovechando que mi hijo mayor dormía, desnuda, observe mi barriga quieta...la acaricie y le hable, le suplique que dejase ese cuerpo, ese cuerpo que no la iba a dejar estar con nosotros, ese cuerpo que que había condenado a no quedarse con nosotros, le prometí quela estaríamos esperando, quizás en otro momento, cuando volviese a estar preparada volvería a elegirnos, en otro cuerpo, otra vida, pero la misma alma... le pedí que volviese a volar por encima de los tejados, que me diese fuerza para parir su cuerpo inerte y valentía para despedirme de el a sabiendas de que su alma ya no estaba ahí, le pedí que se quedase a mi lado hasta que todo hubiese terminado.
Quizás olvide darle las gracias...

Mi historia no es un cuento romántico de amor incondicional de una mamá a su bebe, mi historia tiene otros matices mas ¨feos¨de escuchar.
Durante estas semanas me he mantenido tranquila ante los riesgos que yo corría pese al poco seguimiento médico, ya no lo estoy tanto, ahora se que cuando las cosas están muy mal, todavía pueden estar peor y siento miedo a veces.
La bolsa amniótica está rota desde hace varias semanas con el consiguiente riesgo de infección, mi pequeña se encuentra sin nada de liquido amniótico, en transversa, incapaz de moverse...si sigue creciendo no sera posible un parto vaginal, tendrán que hacerme una cesárea.
Las malformaciones se han agravado, estoy segura de que si en vez de estar en mi barriga, la viese así en una cuna, desearía que dejase de vivir, de sufrir. Que lo hace distinto?
de repente el sentimiento de culpa por acabar con todo se da la vuelta, me siento mal por continuar, por obligarla a vivir a sabiendas de lo que le esta pasando y lo que le queda por pasar, enchufada a una maquinita que ¨le obliga¨a seguir viva, quizás esto es mas egoísta.

Pregunte si sufrías, si sentías algún dolor, nadie se pone de acuerdo en esto, todavía los estudios a cerca del desarrollo nervioso de un feto están son confusos, algunos se atreven a decirme que es muy improbable, que ahora estas bien, otros mas insensibles sugieren que al ser un feto inviable no importa ni hay que tener en cuenta sus sufrimiento...
Pregunte como sería nacer para ti, si vivirías y cuanto, me dijeron que serian cuestión de minutos, nacerías, cortarían el cordón y tu sentirías ahogo, como un pececillo si lo sacas de su pecera, hasta que murieses ...no es esto mas cruel que lo que ando evitando desde el principio? la opción es escalofriante, de verdad que lo es, una inyección intrauterina que pare tu corazoncito, se me parte el alma.

Por esto, no me juzguen por favor si le pido a diario que deje de luchar, si deseo con todas mis fuerzas que decida ella irse antes...porque me muero de pena de pensar en otro final, se me parte el alma de no poder evitarle algo así a mi hija...

Y sobre todo, le pido a mi pequeñita que hagamos lo que hagamos al final pueda entender y perdonar si me equivoco, sino es la opción correcta, la que esperaba de mi, no lo supe hacer mejor.

sábado, 17 de marzo de 2012

Mi barriga sigue creciendo

Desafiando los pronósticos médicos, haciendo la burla a la lógica, tirando para atrás el sentido común de todos los que no entienden el porque de seguir...a los que creen que es alargar la agonía, me pregunto de quien esa agonía, si Gabriela vive tranquila y en paz en el lugar mas calentito del mundo, mecida por su mamá, y yo... pese a la tristeza de saber que la perderé demasiado pronto, soy capaz de dormir por las noches acariciando la, tranquila, serena, sintiéndome en paz conmigo misma y con mi decisión.

ha pasado un mes, un mes de calendario, pero he recorrido un camino condensado, repleto de sentimientos encontrados, he tenido que hacer grandes esfuerzos para entender...para creer, para sostener la situación, para asimilar lo que nos esta pasando.

A nivel médico tambien a pasado un mes, un mes con la bolsa rota, sin apenas liquido amniótico, mi hija sigue viva sin aparente complicación...mi barriga sigue engordando.

Ha habido días muy duros, días en los que he sentido hasta rechazo por este bebe, en los que he sentido la necesidad de acabar con todo... menos mal que me di cuenta a tiempo de que la necesidad real es de que esto jamás hubiese pasado y detener un embarazo no quiere que ese bebe nunca existió, ni te deja para bien o para mal con esa sensación...

En otros momentos he llegado a creer si quizás se equivocaron, me he llegado a plantar plantado en la consulta sonriente esperando escuchar que todo estaba milagrosamente bien...esto también debe de ser muy normal, pero casi nunca sucede, todo sigue igual o peor, las semanas pasan, los controles se suceden...y todo sigue mal, muy mal.

He llorado a lágrima viva, creo que como nunca había hecho, he llorado gritando, con una rabia animal, agarrada a lo poquito que tenía preparado para ella, preguntándome el porque una y otra vez...
Momentos en los que no hacía mas que añorar lo que nunca habíamos vivido pero si teníamos planeado para ella...

Todo esto paso, la calma llego, aunque no lo creas la calma llega y apacigua el dolor, como una especie de sedación consciente.
Me he dado cuenta que lloraba por alguien que nunca existió, mi niña sigue viva dentro de mi, pero no es esa niña que creía que nacería en julio, que vendría junto con Marco y su papá a la playa este verano...llorar a esta niña era llorar a una niña ajena,no ha mi niña, no a Gabriela,lloraba por una niña que quizas en otro momento vendrá a nuestras casas pero no ahora.


Y asi es como empecé a querer de verdad a mi hija, por lo que es. Una niña con malformaciones letales que serán incompatibles con la vida extrauterina irremediablemente, una niña que ahora mismo es feliz, crece, se forma, madura...se duerme escuchando mis latidos, recibe el amor de sus padres y de su hermano, una niña que se ira demasiado pronto, ojala no fuese asi,pero durante el tiempo que se quede nos tendrá, a su mamá, a su familia, queriéndola con locura, y respetándola en todo, hasta que ella pueda...

HASTA QUE TU QUIERAS GABRIELA...

miércoles, 14 de marzo de 2012

Preparar la llegada de tu bebe

Mantener un sentimiento de angustia continuamente es imposible, por mas que duela, cuando la triste espera se dilata, por suerte o desgracia hay tiempo para todo, tiempo de risas, tiempo de tranquilidad, tiempo de llanto...
para mi sorpresa he conseguido mantener un estado de animo ¨pasable¨ la mayor parte del día, supongo que esto es supervivencia y claro esta...Marco tiene mucho que ver.

Desde esta perspectiva todo se entiende con una naturalidad pasmosa, todo, hasta la muerte, hasta la muerte de un hijo, creo que el pensar en ello, el querer controlar hasta el ultimo detalle tiene un efecto normalizador, casi una llega a pensar que es asi porque asi tenia que ser y lo asumes.

Pero existen las caídas en picado y son terribles...
Esta mañana he entrado al cuarto vació, vació de sentido porque en realidad esta repleto de tarros varios, ahora mismo estaría pensando de que color pintarlo, ya tengo la respuesta, es una niña...pese a que Marco con sus casi 3 años todavía no ha necesitado su propia habitación, es algo que prepare con especial ilusion en su día y ahora...quería hacer lo mismo para mi hija, me la imaginaba pintada de blanco, con unas mariposas revoloteando en la pared principal, una cama blanca con una colcha en tonos rosas, lilas y verdes...
En un lado esta esperando a ser recogido el carro, tampoco Marco le dio demasiado uso, sobre todo de bebe, pero al igual que su habitación lo prepare con esmero y ahora, pese a saber que mi hija se iba a criar tambien en brazos, ya tenia algo especial pensado para el, íbamos a montar el cuco con un saquito en tonos rosas (como no) con la capota a juego...cierro los ojos y hasta puedo olerlo...

Pero que pasa cuando nada de esto tiene sentido, que pasa cuando me doy cuenta que en vez de esos preparativos yo ando pensando en que ropita le pondré para despedirme de ella, en si la incineraremos, en las fotografías que haré para recordarla siempre, en pedir que hagan huellas de manitas y pies...
Entonces es cuando una sacudida te recuerda que lo que estas viviendo es terrible y no! no es para nada normal, esto no debería haber pasado, yo debería estar ahora preparando otro tipo de cosas, mas bellas, mas dulces, debía estar pensando en la primera vez que mi hija me mire, en su primer llanto...pero esto no ocurrirá, la llegada de mi bebe sera distinta, aun asi, todas las mamas tienen derecho a prepararla, unas entre dulces sonrisas y mil compañias dispuestas y otras en la mas estricta soledad, entre lágrimas, pero como mamás, todas esperando a nuestros amados bebes.

Como si de un homenaje a Gabriela se tratase...esa habitación va a vaciarse, sera una salita de estar donde ver tranquila la televisión o donde sentarme con el ordenador o a leer...pero ira pintada de blanco, con unas mariposas revoloteando en la pared, asi sabrás que es para ti, puedes venir cuando quieras revoloteando tu tambien mi hada... y sentarte junto a mi...siempre te sentiré cerca Gabriela.

sábado, 10 de marzo de 2012

Un antes y un despues en nuestras vidas

13 de Febrero de 2012.

Hace dos dias que me pasa algo extraño, me levanto con la sensación de estar mojada, pienso en lo peor, ¡Estoy sangrando! Me apresuro hacia el baño con el corazón encogido...falsa alarma...no hay sangre, dudo por un momento, no se si esto es normal, pero no quiero darle mas vueltas, seguro que no tiene ninguna importancia, estoy bien, escucho tu corazón, tu tambien estas bien.

Intento no reparar mucho en ello, además no me ha vuelto a pasar...se lo comento a una compañera de trabajo que me avisa de que puede ser una pérdida de liquido amniótico, es lo primero que a mi se me pasó por la cabeza, pero no podía ser, no iba a ser...
Pienso si ir o no a urgencias,mi compañera volvió a llamarme a la noche a ver si habia ido y nunca olvidare sus palabras ¨ves, no seas tonta, veras que bien duermes esta noche sabiendo que no es nada¨.
Espere que viniese mi marido de trabajar, llame a mi madre para que viniese a quedarse con Marco y nos fuimos.

Mi mente estaba tranquila, no pasaba nada, todo estaba bien, hasta pensé en que a lo tonto, íbamos a enterarnos unos dias antes de si era un machote o una princesita, era lunes, el viernes teníamos la eco de las 20 semanas y por fuerza mayor iba a ir sola, asi que bueno...de esta manera al menos la noticia la recibiremos los dos juntos.

Mi corazón no lo tenia tan claro, no pude pronunciar palabra en todo el camino, 30 kilómetros que me traían muy buenos y muy malos recuerdos, de repente tenia ganas de llorar, conforme nos acercábamos al hospital sentí como cada vez estaba mas cerca el final, algún final que entonces sentía pero no alcanzaba a entender.

El ginecólogo comienza a mirarme, me hace una prueba con una tira reactiva que nos dirá si estoy o no perdiendo liquido amniótico, rezo porque no sea asi y volver a casa a dormir con nuestro cachorro...
Mientras la tira actúa procede a hacerme una eco, ahi veremos si el nivel de liquido es normal o es una perdida importante, y vamos viendo como se encuentra el feto.

Me acomodo en la camilla, quiero verlo bien...ya ha debido de crecer mucho desde la ultima vez...mi marido esta a otro lado del biombo sentado.
Hay algo que no me gusta, no acabo de apreciar bien la eco, no es la imagen que yo recuerdo de la ecografia de 20 semanas de Marco, supongo rápido que sera por el ecografo, es de urgencias, no se vera con tanta nitidez...

El gine deja el ecografo, no me dice nada, cruza el biombo y hace una llamada, no le doy importancia, estoy mas centrada en lo que vaya a mostrar dentro de unos minutos la dichosa tira.

Pasan 2 minutos escasos y aparece otro ginecólogo, el primero le comenta que no sabe como interpretarlo, el segundo me pregunta si tengo el embarazo controlado, si me han hecho antes alguna ecografía, algo no va bien, me encojo. Las siguientes palabras del medico ya suenan peor, hay liquido en el abdomen, tambien el la cabeza parece...

Me tapo la cara con las manos, quiero escapar de ahi, esto no es real, es un sueño y quiero despertar, empiezo a llorar y a temblar, no puedo sujetar mi cuerpo, no quiero ver nada mas. Siento a mi marido a mi lado cogiéndome la mano.

Los dos médicos intentan tranquilizarme, me dicen que vamos a pasar a la sala de ecografías para poder verlo mejor, que quizas no es nada.
Cruzo los pasillos casi sostenida por mi marido que me dice al oído que todo va a salir bien, sigo con los ojos cerrados, los abro un instante y siento la mirada de las personas con las que un rato antes habíamos estado hablando mientras esperábamos ser atendidos.

Llegamos a la otra sala, sigo sin poder dejar de temblar, tengo mucho frío... la ecografía se sucede con un diagnostico detrás de otro y a cual mas desalentador...no puede ser, no puede ser, es lo único que alcanzo a decir.

Quieren dejarme ingresada, a la noche todo el equipo medico valorarán el caso y comenzará el estudio, pero ya me dan un mal pronostico. Decidimos irnos a casa y volver por la mañana, quiero abrazar a Marco, necesito verle, en un instante de locura pienso si quizas el tampoco es real...

Al llegar al coche mi marido tambien se derrumba, nos abrazamos y lloramos desconsolados, pensamos en Marco, como se lo vamos a decir?

Paso la noche en vela, llorando, mirando a mi niño y sintiéndome desgraciada, muy desgraciada.

Volvemos a primera hora de la mañana, nos están esperando, sin mucho titubeo nos aseguran que las malformaciones son letales y dan por hecho que queremos interrumpir el embarazo.

No soy capaz de digerir la noticia, todavía no me creo que me este pasando a mi, prefiero pensar, dejar pasar el tiempo, esperar, solo esperar...
Aquí empiezan las pruebas, ahora la prioridad medica es determinar la causa para poder asesorarnos en próximos embarazos, pero todo eso ahora mismo no tiene sentido para mi, mi pequeña sigue viva dentro de mi ajena al diagnostico y a nadie parece importarle esto.
No quiero matarla, soy incapaz...se aseguran de que hemos entendido la palabra letalidad, lo se, lo he oído y lo he entendido, pregunto cuando mas puede vivir, creen que poco, si es asi...sera cuando tenga que ser.

Con el alma rota abandonamos el hospital, se que ese día, en ese momento deje algo de mi ahi...nunca volvería a ser la misma.
Acababan de robarme de un plumazo, sin piedad, la poco o mucha inocencia que me quedaba, mis ilusiones, mis sueños, nuestra felicidad hecha trizas y con sus trozos en los bolsillos....volvimos a casa para hacer ver que la vida seguía.

jueves, 8 de marzo de 2012

como no empezar desde el principio...

Ahora mismo casi carece de importancia como empezó todo, mientras intento recordarlo creo que hablo de otra historia que no es la mía, una de esas que terminan bien...

Tu llegada fue una gran sorpresa para mi, te esperaba, te deseaba, pero nunca creí que iba a ser esta vez una de esas mamas con suerte que consiguen embarazarse a la primera, menos con mi historial... creo que fue porque nunca deje de creer en los milagros, los mismos que un día trajeron a tu hermano mayor.

Si todo iba bien (como se suele decir) sobre el 14 de julio veríamos tu linda carita...
Desde el minuto cero comencé a informarme, a ver opciones parto, tenia las cosas tan claras, esta vez iba a ser maravilloso, nadie iba a robarnos ese momento tan especial.

Desde el principio intuí que eras una niña, y no suelo fallar, tuve un sueño, un sueño muy bonito...estaba sentada con Marco mirando fotografías, de repente aparecías tu en una de ellas, yo te portaba en una bonita bandolera y tu hermano estaba a mi lado, de pie sonriendo, los tres sonreíamos! en la siguiente fotografía estábamos las dos solas, mirándonos fijamente...pude ver de cerca tu carita, tu pelo, eras preciosa...
Ahora me doy cuenta que tu no estabas a mi lado viendolas.

Tuve otro sueño, estaba tejiendo un gorrito, era rosa, definitivamente eras una niña, ojala supiese tejer porque me encantaria hacertelo.

Las nauseas, las malas ganas, las malas digestiones por fin fueron dando tregua a finales del primer trimestre, comenzaba a sentirme bien, con mi energía habitual, por fin podía escuchar tu corazoncito en el detector...que tranquilidad oírte por fin...otra vez ese sonido de vida dentro de mi, volvía a sentirme como la primera vez que lo sentí, por fin empezaba a creerme embarazada!! volvia a ser la mujer las afortunada del mundo.

En ocasiones el seguir el ritmo de tu hermano me hacia casi olvidarme de ti, de que estabas ahi, pero esta vez no me importaba el estar continuamente pendiente,ahora no habia miedos, no pense jamas que algo pudiese ir mal,pase sufriendo nueve largos meses con Marco y sabia que no servía de nada. Esta vez me dejaba llevar, y las semanas pasaban...mi barriga crecía despacito, pronto empezaría a notar tus patadas y seria mas consciente, nos confirmarían si eras o no una niña y pronunciariamos por primera vez tu nombre.

Tu hermano asumió esa responsabilidad, un día sin venir a cuento me dijo que su hermanito se llamaria Gabriel y si era una niña Gabriela, era un nombre precioso, lo cierto es que ya lo barajamos para el, asi que no habia mas que hablar.

El día 17 de febrero estaba marcado en el calendario, aquí salíamos de dudas..
Ya estábamos casi en mitad del camino, estaba pasando tan rápido...